Carta de la Presidenta 2019

 A mis queridos hermanos y hermanas cofrades.

Un saludo en el Señor.

Una nueva Cuaresma. Un nuevo tiempo cuaresmal que exige un esfuerzo para conseguir la liberación. No una libertad para el egoísmo, sino para crecer en el amor. Hay que ser libre para servir, para hacer el bien.
La Cuaresma nos propone los medios para alcanzar la libertad. Unos ejercicios cuaresmales, muy importantes para los cristianos y para los cofrades. Vivimos tiempos fuertes. La temática cuaresmal no atrae ni estimula: la oración, el ayuno, la abstinencia, la ceniza, el viacrucis….Pero es un proceso de conversión. Es una maravillosa oportunidad para pasar del hombre viejo al hombre nuevo. Y lo más importante, para todos: niños, jóvenes y mayores. Hablamos de exigencia, esfuerzo y austeridad. Los cofrades nos preparamos intensamente. Apostamos por la vida, por un corazón nuevo, por la misericordia, por el encuentro con nosotros mismos y con Dios y sobre todo por la alegría como dicha y gozo del creyente.
Necesitamos este tiempo que nos ayude a descubrir el espíritu con el que hacemos las cosas. Si ayunamos, si hacemos penitencias, si oramos más….lo hacemos para crecer, para ser más libres, para amar más… en solidaridad, servicio y entrega. El fin es lo más importante pero hay que cuidar los medios. Nuestro corazón no es bueno ni misericordioso. Somos orgullosos, violentos y egoístas por naturaleza. Las cosas nos agobian y esclavizan. La Cuaresma nos abre caminos. Aprovechemos todos los medios que nos encontremos: cultos a los titulares, presentaciones de carteles, pregones, charlas, conferencias, formación….Este tiempo nos recuerda la necesidad de compartir. San Agustín compara las riquezas a una carga: “Vas de camino, pero muy cargado, andas mal. A tu lado camina el pobre y anda mal, porque no tiene fuerzas. Dale al pobre parte de tu carga. Tú te aligeras y él se fortalece. Los dos caminaréis mejor.” Esto de la caridad los cofrades lo entendemos muy bien. Tenemos nuestras bolsas de caridad. Pero no podemos olvidar la caridad fraterna. Estos días de oración nos deberían de ayudar a amar más a nuestros hermanos.
La meta de nuestra vida es Dios. Andamos despistados y caminamos en otras direcciones. Tenemos otros dioses que satisfacen nuestros deseos y esperanzas como la economía, la ciencia, la tecnología, el consumo, la diversión, la belleza, la moda el placer, el poder…A todos ellos adoramos. Pero en realidad no nos aportan libertad, nos esclavizan, no nos dan felicidad,
nos angustian y estresan la vida. El primer día de la Cuaresma cuando nos imponen la ceniza, escucharemos las palabras: Convertíos y Creed en el Evangelio. La Conversión significa un cambio de corazón y Creer en el Evangelio es abrirse a la palabra de Jesús. Aceptar a Jesús como Mesías y Salvador.
Hermanos cofrades, estos días la liturgia no sólo nos habla de signos, preceptos y recomendaciones. Nos habla de actitudes concretas y más duraderas: la humildad y la pobreza, la oración y la fe, la caridad y la misericordia. Estos son los ayunos que Dios quiere.
Con el deseo personal de que sea una gran Semana Santa. Espero que estos días seamos en la calle el reflejo de todo lo vivido y celebrado durante la Cuaresma para así llegar a la resurrección plena en el Señor. Y por supuesto mis mejores deseos para tiempos venideros.

Gracias por vuestra labor.
¡Que el Señor os bendiga!
Un abrazo en Cristo.

Encarni Molina
Presidenta de la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Almería.