Historia de la Semana Santa de Almería

EVOLUCIÓN HISTÓRICA Y ASPECTOS INFLUYENTES EN EL DESARROLLO DE LAS COFRADÍAS PENITENCIALES

I. EL ORIGEN DE LAS COFRADIAS EN LA CIUDAD DE ALMERIA

El germen de las cofradías y hermandades de la ciudad de Almería, entendidas como asociaciones de fieles erigidas canónicamente , vienen dados como consecuencia del proceso de cristianización iniciado tras la reconquista de Almería por los Reyes Católicos, allá por el año 1489.

Durante los dos primeros tercios del XVI, la ciudad de Almería se encontraba habitada por una mayoría de cristianos viejos, convertidos estos a la religión musulmana, y una minoría de moriscos que residían en torno a la Catedral-Mezquita, hoy iglesia de San Juan. Es por ello por lo que durante estas fechas la aparición del movimiento cofrade es prácticamente inexistente.

Una vez producida la expulsión definitiva de los moriscos, comenzarían a surgir los primeros movimientos de religiosidad popular, aunque bien es cierto que ya en siglo XII existió la denominada Hermandad de los Caballeros del Santo Sepulcro , cofradía exclusivamente militar y sin celebración de culto externo alguno.

El principal fin de las primeras cofradías y hermandades era la asistencia a los enfermos, la caridad y los enterramientos entre sus miembros, quedando relegada aun segundo plano la práctica de los ritos procesionales.

Haciendo alusión a los primeros desfiles procesionales ?celebrados con antelación al terremoto del año 1522- decir que estos transcurrían por las estrechas calles de la Almedina, ya que en esta zona se encontraba la Catedral-;Mezquita, el Ayuntamiento y el Obispado. Según nos da a conocer Santisteban y J. Delgado en la publicación ?Almería Piedra a Piedra?, por aquel entonces se producía en la Almedina un Via-Crucis en la noche del Viernes Santo. Este Piadoso Via-Crucis comenzaba en la puerta del Ayuntamiento y finalizaba en la denominada calle de las Cruces Bajas. Igualmente, se realizaba un encuentro con la imagen de un Nazareno y una Dolorosa, de ahí el nombre de calle Encuentro, al pie de la Alcazaba (1).

Construida la nueva Catedral, erigida canónicamente bajo el título de la Encarnación, se impone el traslado de las manifestaciones populares a esta zona y sus alrededores. Así pues, las procesiones más importantes saldrían de la propia Catedral para continuar por las actuales calles Eduardo Pérez, Real, Jovellanos (por entonces Santo Cristo), Plaza Vieja y Cervantes. Este itinerario, llamémosle ?oficial?, se mantuvo hasta el último tercio del siglo XIX, fecha en la que se pretende el traslado hasta el hoy Paseo de Almería. Aunque dicha pretensión no se alcanzaría hasta los años 20 del siglo XX.

En el año 1505 es erigida la iglesia de San Pedro el Viejo, hoy del Sagrado Corazón de Jesús, y es aquí donde radicaría la Cofradía del Santísimo Sacramento , convertida posteriormente en Hermandad del Sagrado Corazón, desaparecida en los años 70 del siglo XX. Entre sus actividades se encontraba el asistir con cirios a la Solemne Procesión del Santísimo Hábeas Christi, y otro tanto en cada una de las tarde de la Octava alrededor de la Catedral (2).

Desde mediados del siglo XVI hasta la segunda mutad del XVII es venerada en la Catedral una imagen que representa el misterio de la Piedad, perteneciente a la conocida popularmente como Cofradía de los Negros , aunque esta ésta poseía el canon de hermandad de gloria, con salida procesional en el mes de septiembre. Dicha efigie fue destruida durante los tristes sucesos de la guerra civil española. De igual naturaleza es la Hermandad de Nuestra Señora del Mar, Patrona de Almería, fundada en el año 1520.

En referencia al Santo Cristo de la Escucha , existen varias hipótesis, historias y leyendas que hacen que no conozcamos realmente desde cuando data. Algunos historiadores barajan la posibilidad de que se encontrara ya anteriormente en la Catedral-Mezquita, siendo posteriormente trasladado hasta la actual Catedral, en donde fue colocado junto a unas pequeñas imágenes de San Juan Evangelista y la Virgen, formando así un típico calvario gótico del siglo XV.

Por otro lado, se dice que el franciscano y entonces obispo de la diócesis, Fray Diego Fernández de Villalán, fue la persona que trajera la imagen, e incluso se ha llegado a creer que el Santo Cristo de la Escucha fue adquirido en el año 1555 a la Cofradía del Santísimo Sacramento.

Al respecto, hemos de señalar que no será hasta el año 1772 cuando tengamos noticias de su advocación, tras aparecer en un acta con fecha 26 de octubre del citado año.

Haciéndonos eco de la leyenda ? se dice que poco de la Reconquista de Almería por los cristianos, en una casa que había sido mora, diversas personas escucharon repetidas y misteriosamente la palabra ?escucha?. No habiendo encontrado a nadie que humanamente lo pronunciara se apartaron de la casa, que abandonaron temerosos, pero poco después unos albañiles que intentaron derruirla volvieron a oír el sobrecogedor ?escucha?, Guiados por el sobrenatural vocablo, acabaron por encontrar emparedado en un muro una importante talla de madera de la imagen de un Cristo Crucificado… ? (3).

II. EL FENÓMENO COFRADIERO DURANTE LOS SIGLOS XVII A XIX

Iniciado el siglo XVII, la situación económica de Almería estaría bajo mínimos, e incluso la propia Iglesia necesitaría la ayuda estatal para su subsistencia, llegando ésta como una de las más pobres de España.

Epidemias de peste como las de 1648 y 1676 a 1681; terremotos como el de 1658 y 1659; plagas de langostas; periodos de sequías; inundaciones; y la presencia de piratas turcos y berberiscos han provocado la pérdida de archivos y documentación sobre este peliagudo milenio, por lo que no podemos confirmar la presencia de alguna corporación penitencial, salvo la de Jesús Nazareno, venerada en el convento de las Claras, con salida procesional en la tarde del Jueves Santo.

En cuanto al siglo XVIII, marcado por un importante crecimiento demográfico y económico, hemos de destacar hermandades como la Escuela de Cristo , de origen franciscano, con residencia canónica en la iglesia de San Francisco, hoy San Pedro Apóstol; la procesión de la Preciosa Sangre de Nuestro Señor Jesucristo , radicada en la desaparecida iglesia de la Santísima Trinidad, y con estación de penitencia en la noche del Miércoles Santo; la Dolorosa acompañando a los pasos de la Oración en el Huerto y el Cristo Amarrado a la Columna, con sede en Santo Domingo, y cuya salida procesional se producía el Jueves Santo; y el Santo Entierro, radicada en la iglesia de Santiago Apóstol, y con salida el Viernes Santo.

A inicios del siglo XVIII existió en la iglesia de Santiago una imagen de una Dolorosa, perteneciente a una hermandad sacramental. Dicha efigie, anónima y antigua perteneciente a la escuela granadina, posiblemente del círculo de José de Mora, pasó a ser custodiada por la Orden de Tercera de los Padres Servitas, en 1768, toda vez que la citada orden se hizo cargo de la dirección del templo anteriormente citado. Años más tarde se crea, el 1 de abril de 1772, la Hermandad Penitencial de la Soledad , con salida en la noche del Viernes Santo.

En 1713 es creada, en el convento de la Trinidad, la Hermandad de San Pedro Apóstol, promovida por el gremio de pescadores. Entre sus fines se encontraba el acompañamiento con insignias, cera y túnica color negro al entierro de Nuestro Señor Jesucristo (4).

Llegados al siglo XIX, hemos de destacar la grave crisis por la que atravesaría el Antiguo Régimen desde finales del milenio anterior. En este clima tan desfavorable, las cofradías y hermandades, vinculadas al Régimen, sufrirían las consecuencias de ello.

Las guerras contra Francia e Inglaterra, la Independencia y la pérdida del imperio americano provocarían tal crisis, sobre todo económica, la cual desembocó en la etapa que conocemos como desamortización. Mediante esta fórmula los bienes de ?manos muertas? volverían a ser libres. De tal forma, se produjo la desamortización eclesiástica, teniendo su momento álgido durante el gobierno del gaditano Juan Álvarez Mendizábal.

Por aquel entonces existían en nuestra Ciudad las órdenes de Dominicos, Franciscanos, Trinitarios, Calzados, Clarisas y de la Purísima Concepción. Este proceso afectó a los conventos, tales como los de San Francisco, Santo Domingo, la Trinidad y Santa Clara; iglesias como San Pedro, Santiago y San Juan; y numerosas ermitas como San Antón, San Gabriel, San Cristóbal, etc., pasando todas ellas a posesión de la Diputación Provincial. El edificio del convento de San Francisco fue adquirido por Bernardo de Campos Arredondo. La iglesia fue transformada en parroquia de San Pedro Apóstol, El convento de Santo Domingo y su huerta pasó a manos del Ayuntamiento, siendo en él instalado el colegio de Humanidades, posteriormente un Instituto, siendo en la actualidad Escuela de Artes y Oficios. La iglesia, cerrada en un principio, se convirtió en lo que hoy es el Santuario de Nuestra Señora del Mar. El convento de la Trinidad fue comprado íntegramente por particulares que lo convertirían, en su mayor medida en unos almacenes. El convento de Santa Clara se reformó para adaptarlo a Diputación Provincial y Gobierno Civil. Parroquias como Santiago, San Pedro y San Juan pasaron a manos del ejército, mientras que las ermitas fueron cerradas y puestas a la venta.

Con todo ello, las imágenes existentes por entonces fueron reagrupadas en unas pocas iglesias, llegándose a la desaparición de todas las hermandades de la época, a excepción del Santo Entierro que permanecería por iniciativa privada, siendo sus imágenes depositadas para su custodia, en una casa particular.

Es de comienzos de este siglo una imagen de la Virgen de los Dolores, del círculo granadino y convertida posteriormente en Virgen de la Paz, en el año 1982, titular de la Hermandad de la Borriquita . En sus orígenes se trataba de una imagen de oratorio, lo cual explica sus reducidas dimensiones y la restauración que sufriera para adaptarla a la función procesional.

Con relación a la Hermandad de la Soledad , ésta dejaría de salir, volviendo a hacerlo en el año 1862, gracias a la familia Vilchez, propietaria de la efigie de la Dolorosa, quienes trasladaban la imagen desde su propia casa hasta San Pedro para iniciar su salida procesional. Anteriormente a esta fecha, en 1837, la Soledad sería trasladada al convento de las Claras.

Desde los años 1833 a 1868 se produciría en España el reinado de Isabel II, bajo la regencia de su madre María Cristina de Borbón-Nápoles. Las nuevas expectativas eran envidiables para una nueva modernización de las estructuras económicas. Sin embargo, la incorporación de nuestro país al sistema capitalista evitó dichas expectativas. Diversos acontecimientos, tales como el movimiento revolucionario denominado Bienio Progresista o la proclamación de la República provocaron que la Almería que la Almería cofrade quedase sumergida en una profunda crisis, hecho que se extendió has la llegada de la Restauración Borbónica, la cual llevó consigo la estabilidad política que benefició a la burguesía conservadora.

Las instituciones de la época parecían estar por la labor de recuperar toda manifestación religioso-cultural, y son estas las que se empeñaron en la mejora de la organización de las procesiones del Santo Entierro y la Soledad, e incluso el Ayuntamiento llegó a sufragar los gastos del desfile del Santo Entierro .

Como anécdota, decir que en 1877, se sumó al misterio del Santo Entierro una efigie de Dolorosa, magnífica obra de finales del siglo XVIII realizada por el granadino Torcuato Ruiz del Peral.

En 1896, y coincidiendo con la Guerra de Cuba, el obispo invitó a todos los fieles a acompañar al Cristo Yacente para pedir por la solución del conflicto.

III. LAS HERMANDADES DURANTE EL SIGLO XX

a) Periodo de 1911 a 1936: Del intento por recuperar las manifestaciones religiosas a la desaparición de gran parte del patrimonio cofrade

Finalizado el periodo de la Restauración Borbónica, llegamos a una etapa conocida como la de los republicanos del siglo XX, y nuevamente la existencia de cofradías y hermandades era nula.

El 31 de diciembre de 1910, con la llegada de la Compañía de Jesús (PP. Jesuitas), ese año a nuestra ciudad, se vuelve a consagrar al culto la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús y como consecuencia de ello en diciembre de 1911 se autoriza la radicación canónica en dicho Templo de la Congregación de la Buena Muerte , siéndole impuesta la medalla a los primeros hermanos por el Obispo de Almería D. Vicente Casanova, el 21 de enero de 1912.

En el año 1918 se reorganiza la Hermandad de la Soledad. Cinco años después es fundada en la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol la Hermandad del Santo Sepulcro y Nuestra Señora de los Dolores , cogiendo el testigo de la desaparecida hermandad del siglo XIX.

En el año 1928, y gracias al beneficiado de la Catedral.

Pedro Martín Abad, es organizada la que hoy conocemos como Hermandad del Encuentro.

Dicha corporación realizó su primera salida procesional en la noche del Miércoles Santo de 1929, saliendo la efigie de Jesús Nazareno desde el convento de las Claras ? obra de gran valor artístico, perteneciente al círculo de José de Mora y desaparecida durante la guerra civil-, y la imagen de la Virgen de la Amargura, perteneciente a la Congregación de la Buena Muerte, que lo hacía desde el Corazón de Jesús, produciéndose posteriormente el encuentro en la plaza de la Catedral.

Igualmente, en 1928 es fundada la Cofradía del Niño Jesús de los Remedios , posteriormente conocida como Hermandad de los Niños Hebreos , con residencia canónica en el Real Convento de la Puras y bajo el amparo del Cabildo Catedral. Su primera salida procesional la efectuó el Domingo de Ramos del citado con una imagen de Jesús montado sobre una borriquita, ejecutada por el tallista almeriense, Francisco Gálvez Ferrer, quien también realizara, en 1924, los primitivos tronos del Cristo Yacente y Nuestra Señora de los Dolores del Santo Entierro .

La proclamación de la II República en 1931 supuso un nuevo retroceso en todo lo concerniente al fenómeno cofradiero almeriense, llegando incluso a producirse un vacío en procesiones de Semana Santa se refiere, a excepción del Santo Cristo de la Escucha que siguió celebrando su Vía Crucis.

Es en el año 1935 cuando se funda en la iglesia de la Purísima la Archicofradía de la Hora Santa, sin embargo, no será hasta principios de los años 50 cuando comience a celebrarse , en la madrugada del Jueves Santo, el Vía Crucis de Nuestro Padre Jesús de la Pobreza, obra de bella factura ejecutada por el granadino Eduardo Espinosa Cuadros. Este piadoso ejercicio transcurría desde el convento de las Claras, donde la venerada imagen permanecía al culto, hasta el cerro de San Cristóbal, al pie del monumento al Sagrado Corazón de Jesús. La hermandad fue disuelta en 1967.

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Más tarde, y tras el levantamiento militar del 18 de julio de 1936, estallaría la contienda civil española, lo que trajo consigo el saqueo y la destrucción, por parte de unos incontrolados de evidentes posturas anticlericales, de la mayoría de las imágenes veneradas, tales como la de Jesús Nazareno, del círculo de Mora, el Cristo Yacente, talla de mediados del siglo XVII perteneciente a la escuela castellana; la Virgen de los Dolores, obra de la escuela granadina del siglo XVIII realizada por Torcuato Ruiz del Peral; la Soledad, mal atribuida a Salzillo, de evidentes rasgos a los aplicados en la estatuaria procesional de José de Mora; y el Cristo de la Escucha, talla anónima de finales del siglo XV o principios del XVI; así como múltiples enseres de las cofradías que por aquel entonces conformaban el concierto cofradiero..

b) Periodo de 1940 a 1978: Del auge de postguerra a la crisis durante la época de la transición

Puesto fin a la tristemente recordada Guerra Civil, se origina una nueva etapa de confesionalidad del régimen político. De tal forma, el deseo de recuperar las procesiones de Semana Santa, ya que se estiman a las cofradías como elementos propagandísticos del sistema. A partir de ahora proliferarán las fundaciones, en algunos casos, y reorganizaciones, en otros, de extintas hermandades, y fruto de este afán por reactivar tal manifestación es la reposición de enseres y esculturas procesionales, para lo cual se confía en artistas locales o con residencia en Almería, así como otros foráneos, principalmente de la orbe granadina y sevillana.

Así, en 1940 se reorganiza en la parroquia de San Sebastián la Cofradía de la Soledad , cuya hermandad no volvería hasta su anterior sede canónica de Santiago Apostol hasta 1961, debido a un incendio surgido en el citado templo.

La imagen de la Dolorosa (1940) es obra del escultor castellonense, José Pascual Ortells López, y fue realizada a semejanza de la anterior, desaparecida en julio de 1936.

Por su parte la efigie de San Juan Evangelista, paso que se incorporaría al cortejo años después, fue realizado en 1946 en el taller del almeriense Jesús Pérez de Perceval y del Moral.

Un año más tarde, 1941, se constituye la Congregación de Nuestra Señora de las Angustias y el Santísimo Cristo de la Buena Muerte .

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Esta congregación, creada en principio como hermandad de gloria, fue fruto de la unión de la nueva Hermandad de las Angustias con la Congregación de la Buena Muerte , fundada en 1911 y que había suspendido su actividad en 1931 con motivo de la expulsión de los Jesuitas de España por parte del gobierno de la República, reiniciándola en 1939 al regresar a nuestra Ciudad los PP. Jesuitas.

Su primera salida procesional como corporación penitencial la realizó en la Semana Santa de 1951con la Virgen de las Angustias, misterio de la Piedad (1942), obra de José Navas Parejo, natural de la villa malagueña de Álora, aunque afincado en la ciudad de la Alhambra. Posteriormente, se unió la imagen del Santísimo Cristo de la Buena Muerte (1954), salida de la gubia de José María Hervás Benet.

La madrugada del Jueves a Viernes Santo de 1942 volvió a ser testigo del fervoroso Via-Crucis del Santo Cristo de la Escucha (1941), esta vez con una imagen de Jesús de Perceval, de la cual el polifacético artista almeriense pretendió hacer una copia fiel de la desparecida y originaria talla, si bien la mencionada pretensión no logró alcanzarse del todo. La hermandad como tal, fue fundada en el año 1957, aprobándose sus estatutos en 1958, por el entonces obispo de la diócesis, monseñor D. Alfonso Ródenas García.

Por otra parte, la Hermandad del Santo Sepulcro es reorganizada en San Pedro Apostol, en el año 1942, aunque ni hizo estación de penitencia hasta el Viernes Santo de 1945, La imagen de Cristo Yacente (1945) es obra del granadino Nicolás Prados López, al igual que la efigie de Nuestra Señora de los Dolores (1945).

En 1943 vuelve a organizarse la Hermandad del Encuentro , en la iglesia de San Sebastián Sus titulares, Jesús Nazareno (1943) y María Santísima de la Amargura (1943), fueron realizados por el imaginero local José Martínez Puertas. Al cortejo se le uniría el paso de la Santa mujer Verónica (1952), ejecutado por el entonces profesor de la Escuela de Artes y Oficios de Almería, José María Hervás Benet. Años más tarde, la Hermandad pasaría a radicar en la S.y A.I. Catedral, para luego regresar al convento de las Claras en el año 1949, aunque la Virgen seguiría saliendo desde el primer templo de la diócesis.

En mayo de 1944, y gracias al empeño del sevillano de Castilblanco de los Arroyos, Juan Fenoy López, es creada, en San Sebastián, la Hermandad de Banca y Bolsa , hoy Cofradía del Amor . La imagen del Santísimo Cristo del Amor (1946) fue tallada por Jesús Pérez de Perceval y del Moral, mientras que Nuestra Señora del Primer Dolor (1952), salió de la gubia de José María Hervás Benet. Del Crucificado del Amor subrayar que durante los primeros años era acompañado por unas imágenes de la Virgen María y San Juan Evangelista, esculturas de escaso valor artístico y estético, creadas por el oriundo de la localidad cordobesa de Cabra, Rafael Campos Serrano. Dichas imágenes tuvieron destino la Hermandad de las Angustias para el paso del calvario, siendo estas apartadas del concierto cofrade en el año 2000.

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Igualmente, en 1944, y por iniciativa de un grupo de jóvenes almerienses matriculados en la Universidad de Granada, se creso en la S. y A. I. Catedral, la Hermandad de los Estudiantes, efectuando su primera salida procesional en 1945, con solo el misterio de la Oración en el Huerto (1945), obra de José Martínez Puertas, Nuestra Señora del Amor y la Esperanza (1946), salió del sobresaliente obrador del escultor e imaginero sevillano Antonio Castillo Lastrucci.

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En el seno de la Organización Sindical es fundada en la franciscana iglesia de San Agustín, en el año 1946, la Hermandad del Silencio , llevándose a cabo su primera salida procesional el Jueves Santo de 1948, con el único paso de María Santísima del Consuelo (1946), efigie de exquisita dulzura en su rostro y manos entrelazadas, realizada por Antonio Castillo Lastrucci.

Un año después, se incorporaría el misterio del Descendimiento (1947) obra póstuma del granadino, Eduardo Espinosa Cuadros. En los años 60 se adhieren a esta hermandad tres congregaciones subsidiarias, la de Jesús en el Huerto (1957), Jesús del Camino (1957), obras todas ellas del escultor madrileño, Federico Coullaut Valera-Mendiguita.

Rememorar de esta Hermandad que desde mediados de los años 50 hasta finales de los 60 del siglo XX, la imagen de la Virgen del Consuelo, enlutada y acompañada única y exclusivamente por mujeres, salía sobre su antiguo paso, privado del palio, en la tarde-nochje del Sábado Santo, en la denominada procesión de la Soledad.

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Fruto del enorme crecimiento emergido en el concierto cofradiero es la creación de la Agrupación de Cofradías , en el año 1947, como institución aglutinadora de cofradías y hermandades de penitencia, Dicha institución fue instituida el 19 de febrero del mencionado año, con aprobación de los Estatutos por parte del administrador apostólico de la diócesis de Almería. D. Enrique Delgado Gómez, con el Nihil Obstat del canónigo magistral y censor, D. José Antón Ortiz.

Diecisiete días después de su puesta en marcha tuvo lugar su primera Asamblea General, llevada a cabo en la sala de juntas de la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol, presidiendo la misma, D. Francisco de Asís Sáiz y Sanz, hermano mayor de los Estudiantes. Entre los objetivos a alcanzar se encontraba el establecer una Carrera Oficial que sería el Paseo del Generalísimo, regularización de horarios e itinerarios de los desfiles procesionales y desarrollo de una cuestación pro-Semana Santa. El primer pregón oficial se celebró el 13 de abril del año 1957 en la entonces biblioteca Villaespesa, a cargo de D. Antonio de Torres Rollón. En 1957, siendo presidente D. Emilio Pérez Manzuco, se encargaría al almeriense Antonio Robles Cabrera, la talla de Jesús Resucitado (1957), sustituida por la actual, obra de Federico Coullaut Valera-Mendiguita.

Por su parte es reorganizada en la iglesia de San Sebastián la Hermandad de la Borriquita , en el año 1948, y en ese mismo año sería un niño quien iría montado sobre una borriquita, debido a la falta de imagen que procesionar. En 1957 la hermandad adquirió el misterio de Jesús en su entrada en Jerusalén, figuras de escaso valor artístico realizadas en Madrid por el almeriense Juan Cristóbal.

Finalmente, se organizó en 1948, también en San Sebastián, la Hermandad de los Excautivos , cuyo misterio del Prendimiento de Jesús (1948), compuesto por las efigies de Jesús, San Pedro, dos soldados romanos y Judas Iscariote, fue tallado por Jesús de Perceval.

En 1950 se incorpora al cortejo la imagen de Nuestro Padre Jesús Cautivo de Medinaceli, talla mal atribuida a José Navas Parejo pues detenta rasgos evidentes de la escuela levantina.

Seis años mas tarde lo haría la imagen de Nuestra Señora de la Merced, del escultor extremeño y afincado en la ciudad de la Giralda, Enrique Pérez Comendador.

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Este auge de la postguerra se extendió hasta el final de la dictadura, produciéndose una nueva crisis durante la época de la transición española, que provocó la desaparición de todas las hermandades, a excepción de Los Estudiantes , que continuaría haciendo estación de penitencia, Banca y Bolsa , El Silencio y La Soledad , si bien estas tres últimas, aunque mantendrían sus Juntas de Gobierno en activo, no procesionarían durante varios años.

c) Periodo de 1979 a la actualidad: Definitivo esplendor de la religiosidad popular

Una vez normalizada la situación provocada tras el periodo que se extendió desde la dictadura a la democracia, se daría paso a un boom sin precedentes en la Semana Santa almeriense, teniendo como principal impulsor a la juventud, quienes trabajarán al unísono con legendarios cofrades, caso de Miguel Aparicio Rodríguez, auténtico promotor del fenómeno procesionista de finales de los años 70.

Así, son reorganizados, en 1979, las hermandades del Prendimiento ?que coge el testigo de la Hermandad de Excautivos – El Encuentro, Las Angustias, Cristo de la Escucha y Santo Entierro ; volviendo ese mismo año a salir a la calle las Hermandades de Banca y Bolsa, Silencio y Soledad . Igualmente es reorganizada la Agrupación de Hermandades y Cofradías , la cual organiza, de nuevo el pregón oficial, que tuvo lugar el siete de abril, en el templo catedralicio, a cargo de Manuel Rodríguez de Soria. Será por estas fecha cuando un nutrido grupo de cofrades almerienses embarcarían hasta tierras melillenses, con el objeto de adquirir algunos enseres y pasos que estaban siendo desechados en dicha ciudad norteafricana, debido a la supresión de la Semana Santa de esta localidad, por parte del entonces obispo de Málaga, monseñor D. Ramón Buxarrais Ventura.

En 1980, se reorganiza la Hermandad de la Borriquita, esta vez en la S.y A.I. Catedral, y en Santiago es fundada, aunque sin nombramiento de erección canónica, la Hermandad Juvenil del Santo Cristo del Perdón, cuya imagen titular fue realizada en 1984 por el artista malagueño, Francisco de Palma Burgos. Dicha corporación, de peculiar estilo estético y única en nuestra Ciudad, hizo su primer Via-Crucis en 1982, una vez concedida la erección canónica, con un Crucificado venerado en Santiago. Sus referencias fueron tomadas de las Cofradías del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Cristo de la Noche Oscura, ambas de la localidad jienense de Úbeda.

A partir de aquí y hasta nuestros días, el número de hermandades se multiplican, sumándose a las cofradías anteriormente reseñadas las de la Santa Cena (1983); Macarena (1986); Coronación (1990); Estrella (1991); Pasión (1993); Gran Poder (1994); así como las Caridad (1994), en la parroquia de San Francisco de Asís y Rosario del Mar (1995), en la Capilla del Real Hospital de Santa María Magdalena. A estas dos últimas le fueron aprobadas sus reglas en el año 2007 por monseñor D. Adolfo García Montes, Obispo de Almería.

Bibliografía: LA SEMANA SANTA DE ALMERÍA. Evolución Histórica y aspectos influyentes en el desarrollo de las cofradías penitenciales de Rafael Rodríguez Puente, Publicado en la revista ALTO GUADALQUIVIR, especial Semana Santa almeriense 2001, editada por la Obra Social y Cultural de Cajasur.