A mis hermanos cofrades

Queridos hermanos, que en estos días junto a toda la sociedad vivimos momentos de tristeza, nerviosismo e incluso miedo ante lo desconocido; la palabra con la que os
saludo es PAZ. Es el saludo con el que Jesús resucitado saludó a los suyos tras haber
vivido el dolor de la Pasión y la dureza del Calvario.

Como veis, la ilusión por celebrar la Semana más grande del año en nuestras calles se
va diluyendo poco a poco ante la realidad que no admite atajos de ningún tipo. En
estas semanas de Cuaresma previas a los días santos tendremos que ir cesando la
actividad de las casas de hermandad e ir repensando muchas cosas.

Al igual que la Cuaresma, la Semana Santa será diferente. La debilidad del ser humano
experimentada por la enfermedad y sus riesgos nos harán comprender nuestra
pobreza, nuestra pequeñez, que sólo se ve sostenida y curada por el inmenso amor de
Dios cuyo rostro es el de Cristo crucificado.

No estéis tristes. Recalculad el calendario cofrade ya para el próximo domingo de
Ramos, o mejor aún, recalculadlo para HOY, pues somos cofrades siempre, en todo lo
que hagamos, aunque este año “la procesión vaya por dentro”. La “hermandad” y su
vida no cesan en todo el año.

Practiquemos la caridad con los que tenemos más cerca, y puesto que conocemos la
situación de nuestros hermanos, que a nadie que pueda estar más solo o enfermo falte
una llamada telefónica o la cercanía de muchas formas desde su cofradía para lo que
pueda necesitar.

Con la responsabilidad y la generosidad de todos, estos días grises pasarán. Que la
oración nos sostenga y nos mantenga muy unidos, pidiendo al Señor por quienes más
sufren en este tiempo, y por quienes sufren siempre aunque no salgan en los medios de
comunicación; y cómo no, recemos por las autoridades y los profesionales que con gran
esfuerzo están poniendo su vida en juego para que todos estemos bien. Dios premie
tanta bondad y cariño.

Pronto volveremos a compartir con alegría y normalidad ratos de amistad y
fraternidad que tanto bien nos hacen. El abrazo que ahora no nos podemos dar sea la
penitencia cuaresmal que ofrezcamos a Dios, sintiendo la soledad y el sufrimiento de
tanta gente que por otras causas y en muchas más ocasiones así lo viven. Que esta
experiencia nos sirva para renacer en la Pascua y afrontar la vida de otro modo
mirando a los demás con el amor que con el que Dios nos mira a todos.
Recibid un fuerte abrazo en el amor de la Virgen Madre de Dios, Salud de los enfermos
y Auxilio de los cristianos.
José María Sánchez García
Consiliario de la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Almería